Braquioplastia

La braquioplastia o lifting de brazos es una cirugía estética que procede con la eliminación de piel sobrante en la parte superior de los brazos, problema muy frecuente tanto en hombres como en mujeres que puede tener su origen una pérdida de elasticidad cutánea o una reducción de tono muscular, lo cual usualmente ocurre a partir un significativo aumento de peso.

También llamada braquioplastia, se trata de una operación que para mejores resultados puede combinarse con una quita de grasa, lo cual se lleva a cabo a través de una lipoescultura.

La técnica que se utiliza en un lifting de brazos consiste en un estiramiento de piel que se ejecuta a partir de una incisión que recorre verticalmente la cara interior del brazo y que puede llegar hasta la axila. El hecho de que se actúe en ese sector tiene como objetivo que tras la intervención quede escondida la cicatriz, al menos a simple vista.

Tiempo atrás la braquioplastia era considerada una cirugía compleja que requería anestesia general e incluso demandaba hospitalización y hasta transfusiones de sangre. Afortunadamente, avances tecnológicos permiten hoy una operación mucho menos traumática, de modalidad ambulatoria y con sedación. Poco después de pasar por el quirófano –lo cual lleva un tiempo estándar de entre una y dos horas– el paciente suele estar en condiciones de regresar a su hogar. Sólo en algunos pocos casos puede resultar necesaria una jornada de estadía en clínica.

Una vez concretada la intervención, tras la cual se indicará una quincena de reposo, el profesional médico recomendará especial cuidado en el proceso de recuperación. Para empezar, se deberá llevar una venda elástica de protección por un período que puede extenderse entre tres y seis semanas, durante el cual también se prescribirán antibióticos. Por lo demás, se tendrá que prestar especial atención a evitar esfuerzos físicos y la exposición a la luz solar, esto último con el propósito de cuidar la cicatriz. Cuando se quitan los puntos externos, lo cual sucede unos diez o veinte días pasado el tratamiento, el paciente puede recién entonces tomar duchas de agua tibia. Y también a partir de esa instancia se va retomando paulatinamente la rutina normal.

Es importante conocer que, una vez atravesada una cirugía de este tipo, durante aproximadamente tres meses la marca de la incisión se presentará roja y en un primer momento se experimentará inflamación. Con el transcurrir del tiempo la coloración irá mermando y en el lapso de un año se llegará a un punto de aspecto definitivo, es decir a un tono que no contrasta demasiado con la piel.

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